La periferia de Madrid como caso de estudio

Después del boom inmobiliario asistimos en estos últimos años a la crisis del modelo de desarrollo del neoliberalismo. Madrid se ha convertido en un escenario donde las evidencias del colapso económico han dejado patente su voracidad. Su legado es un paisaje periférico de infraestructuras y macroproyectos inconclusos que inundan el territorio suburbano. Al situar las prioridades económicas por encima de las ciudadanas, se han generado espacios construidos pero no habitados. Entornos sociales sin una base de intercambio común. El escenario de una narración pendiente de escribir, en el que el imaginario urbano no coincide con la experiencia del lugar. Donde la construcción cultural se mantiene como un ejercicio de fricción entre lo posible y lo necesario.

No obstante, en esta perfecta huida de la ciudad y de lo urbano, del mestizaje y la imprevisibilidad que implica vivir en una aglomeración de sujetos distintos y heterogéneos, hay sin embargo una pérdida de la que nadie habla. Poco se dice, en efecto, del número de horas de coche que una vida así implica; de la soledad y el aislamiento que se producen en estos lugares. Pocos estudios existen todavía del tipo antropológico que se constituye en esta perfecta sociedad de propietarios, la debilidad, el raquitismo y la pobreza de una ecología social que se limita al trabajo, al ocio dirigido y a la vida privada en el interior de una vivienda tan rígidamente separada de la ciudad.

Observatorio Metropolitano (2009),Manifiesto por Madrid


Espacios liminales

La manera en que los urbanistas de hoy desean fomentar el desarrollo repite la transformación de las murallas medievales. En urbanismo, trabajar en colaboración con la resistencia significa convertir las fronteras en lindes.Impulsan esta estrategia tanto valores económicos como de tolerancia. Unaciudad necesita absorber constantemente nuevos elementos. En las ciudades saludables, la energía económica empuja del centro a la periferia. El problema es que somos mejores constructores de fronteras que de lindes. […] En la planificación moderna esto ha significado que los esfuerzos para fortalecer la vida de la comunidad traten de intensificar la vida en el centro. Pero ¿es el centro, como espacio y como valor social, un buen lugar para preparar el cóctel de la diversidad cultural? En absoluto.

Richard Sennett (2009), El artesano

Entendemos la liminalidad como espacio de transición, que está caracterizado por su indeterminación y donde todo devenir es posible. La metrópolis y más concretamente la periferia, es el espacio de resistencia y también de proposiciones posibles que permiten construir nuevas maneras de entender la cultura y las formas de vida.

Los suburbios de estas periferias metropolitanas son espacios vacíos y alejados de las formas de control, lugares todavía susceptibles de ser apropiados y dotados de nuevos significados.

La idea de liminalidad y communitas, según Víctor Turner, implica una negación del orden social estructurado, de un vacío espacio-temporal y de estados de tránsito situados entre diferentes territorios. La liminalidad es un aspecto que toma relieve en relación a las culturas en contacto y a aquellas en constante cambio. Van Gennep (1909) hace referencia por primera vez al concepto en el estudio de los antiguos ritos de paso.

Estos espacios de la periferia actúan en cierta manera como zonas de liminalidad entre áreas, tránsitos y temporalidades, globalidades y localidades, esferas y lugares, imágenes y símbolos, movimientos y cambios, ritmos y adaptaciones.

Nota: En la documentación previa sobre documentos publicados por diferentes estudios de las dinámicas metropolitanas de Madrid se ha considerado de manera especial las publicaciones y los estudios realizados por el Observatorio Metropolitano: Madrid, ¿La suma de todos? (2007),Manifiesto por Madrid Fin de ciclo. Financiarización, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano (1959-2010), de Isidro López y Emmanuel Rodríguez (2010)