PILAR

“El antiguo mercadillo, que es como llamaban a la galería de comercios y servicios básicos de la esquina entre las calles Gomeznarro y Matapozuelos, era un punto de encuentro. Era de dos plantas, con soportal en la baja. Los vecinos se reunían en el bar a la salida del trabajo, las señoras se encontraban para ir a comprar o al médico y se hacían partidas de cartas y apuestas. En el mercadillo había alguna tienda de alimentación, una consulta médica, una tienda de ultramarinos y ropa, una peluquería, un bar y la farmacia. Por detrás colindaba con una guardería de monjas. Y en frente, al otro lado de la calle Gomeznarro, había un practicante médico”.

AGUSTINA

“Yo vine al barrio muy joven porque me casé con un dominguero […] No tenía trabajo, así que me metieron a trabajar en el colegio Rubén Darío, ha sido el primer cole de la zona, así que venían los niños de Hortaleza, de Villa Rosas […] Empecé en los años 60 al principio con la limpieza y luego fui la cocinera del cole […] trabajé allí hasta el final de los 70 luego entró una contrata y nos echaron, luego el cole se cerró […] En verano nos íbamos de colonia con los niños a Segovia.”

PAREJA REALOJADA EN LOS BLOQUES

“¿El piso nuevo? Para nosotros muy bien, está mucho mejor que el de antes pero se pierde un poco la relación con la gente […] En las casas pequeñas hay escaleras […] son de dos plantas y muchos ancianos no pueden. En cambio en los bloques hay ascensor”.

DOS HERMANAS

“A nuestros padres los realojaron por el Barrio de la Concepción, y al final se quedaron allí, era su barrio de origen pero nosotras no, en cuanto pudimos permitírnoslo volvimos al barrio, hemos comprado una casa en el Poblado Dirigido, queremos que nuestros hijos crezcan aquí, porque nosotras hemos tenido una infancia feliz en el poblado”.